TRANQUILOS Y CONFORMES

El objetivo era ver al equipo de las eliminatorias sin Vargas, Pizarro, Zambrano y eventualmente Farfán. Con mayoría de jugadores del medio más Guerrero y Tapia. Y el equipo respondió dentro de lo esperado. O quizás mejor de lo esperado. Mejoró en defensa, la primera línea de volantes se asentó un poco. El arquero como todo meta de equipo chico fue exigido y respondió a tal punto que ha sido contratado para jugar en México. El gran déficit ha sido el ataque.

Es muy conocida la “manta corta” a la que aludía Tim cuando entrenaba en Argentina. Si te tapas la cabeza te descubres los pies; y si te cubres los pies te descubres la cabeza. Y Perú tiene manta corta aún. Porque todavía no ha logrado ese equilibrio entre defensa y ataque que  obliga a que todo el equipo trabaje hacia atrás sin dejar lugar a crear y salir. El balón que es lo más preciado del fútbol se pierde con mucha facilidad. Pero eso es trabajo. Y este equipo va camino a consolidar su trabajo, faltándole mucho claro está.

Colombia con sus James, Cuadrados, Zapatas, Ospinas y demás yerbas  de buen presente europeo se encontró con un equipo aguerrido que le ensució el partido sin ponerse rojo. Y que al nuevecito ingrediente colombiano de pegar cosa que se contrapone a su no muy reciente tibiesa, también Perú  lo enfrentó con inusitado éxito. Colombia manejó un poco más la pelota, con más claridad pero no nos hizo daño. Un tiro al palo de James Rodríguez  y chau Colombia. Nosotros un cabezazo  al final  de Ramos y para de contar. Pero el negocio de ir a penales era para Perú. De ganarlo en esa instancia porque no había otro camino, porque por ahora Perú debe conformarse con el cero en su arco y buscar unita como contra Brasil.

Jerarquía y técnica se requieren para patear y atajar penales. Perú no la tuvo. Colombia no necesitó que se patee el quinto penal para llevarse la clasificación a semifinales de esta Copa América Centenario. Y es merecido porque la instancia de los penales la definen con mejor técnica y jerarquía y además la miraron y ejecutaron sus jugadores de pie y no abrazados y arrodillados como los nuestros en clara muestra de debilidad y poca concentración disfrazada de unión. Pero fue lo único malo de un equipo que hizo lo necesario para empatar 0-0 el partido. No salió a ganarlo o lo disimuló muy bien. Maniató a su rival y lo dominó desde sus trincheras. Con sacrificio, con pierna, con nervio y con algunos puntos altos como Vílchez, Rodríguez y Ramos.

Se despidió Perú con un saldo positivo. Pueden regresar tranquilos y conformes con este experimento del Comando Técnico. Jubilar a algunos y no convocar a otros que no juegan en sus clubes. Y llamar a los que ya pedían pista en el torneo local. En la Copa dos triunfos y dos empates. 3 goles a favor y dos en contra en cuatro partidos está bien. Hay que sumar quizás a Ascues y Carrillo; y también a Joel Sánchez. Y seguir trabajando con estos muchachos que tienen crédito aún. Duele perder, pero por ahora alcanzó para  cuartos. Nada de  decir (al menos yo) que estoy orgulloso o que no tengo nada que reprocharles o que son héroes entre otras idioteces que he escuchado y leído en redes sociales. Tranquilo y conforme si. Sabiendo que el futuro no es tan negro como antes de esta Copa América Centenario. Y que los jugadores tienen crédito para trabajar tranquilos, y que el técnico deberá seguir jugándose el pellejo hasta dar con la tecla más justa. Esa que haga de este equipo nacional un conjunto confiable y no sólo una esperanza. Objetivo de mejorar fue cumplido.

COCO GAMARRA

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